viernes, 20 de marzo de 2009

Calendarizacion de Pruebas




A prepararse,a estudiar:

23 de Marzo :Sociedad - Tecnologia
26 de Marzo: Lenguaje - Naturaleza
27 de Marzo :Matematicas

01 de Abril :Lenguaje libro Sub- Terra

03 de Abril :Ingles

Respeto a los profesores.

Las principales noticias de educación.


Respeto a los profesores

Al hacer una encuesta entre adolescentes sobre "¿Qué entienden por tener respeto a los profesores?", las respuestas más frecuentes son: "Reconocer que el profesor es un adulto", "Saber que no es igual a ti", "Que le tienes que hablar de usted", "Entender que en el colegio cada uno tiene un rol diferente", "Prestar atención cuando explican la materia y cuando te hablan", etc., etc. Pero, ¿quién les enseña a respetar a sus profesores?


Cada vez se escuchan más casos de alumnos que han insultado, humillado o incluso pegado a sus profesores. Antes esto era impensable puesto que, aunque no aguantaran al profesor, sí tenían un respeto hacia él. Pero el problema no radica exclusivamente en los colegios, sino que el respeto hacia los demás se enseña en casa.


El respeto se educa en casa


El primer lugar donde los hijos aprenden lo que es el respeto es en los propios hogares. Desde bien pequeños se les debe enseñar a respetar a sus padres: no permitir contestaciones, pedir siempre perdón cuando su comportamiento lo requiera, saber que sus actos negativos tienen como consecuencia un castigo adecuado, etc. Así, deben tratar con respeto a sus hermanos, a los abuelos, a los tíos, a la persona que nos ayude en casa, al conserje del edificio, a la dependienta del supermercado, etc.


Los hijos deben interiorizar desde la infancia que a todas las personas se les debe un respeto por su dignidad como seres humanos, diferente a la autoridad que cada uno emane por el cargo que ocupe dentro de la comunidad. De este modo, al llegar a la adolescencia sabrán tratar con la educación que se merecen aquellos que les rodean, incluidos los profesores.


Ser autoridad y tener autoridad


En este sentido, les inculcaremos que existe una jerarquía de valores en el trato que dispensamos a los demás, diferenciando el modo de comportarnos con un amigo (le tuteamos), con la cajera del supermercado, el policía de tráfico, con el profesor en el aula, el director del colegio o una autoridad del Gobierno. Aunque debemos ser respetuosos con todo el mundo, el cargo que cada persona ocupa dentro de la sociedad le otorga una autoridad diferente que debemos conocer, reconocer y valorar.


En este orden de cosas, en nuestra tarea de apoyar la labor del colegio, los padres nunca debemos hablar mal de los profesores de nuestros hijos. La actitud proteccionista que en ocasiones, quizá de manera inconsciente, tenemos con nuestros hijos, no hace más que convertirlos en seres inseguros y poco objetivos a la hora de afrontar sus responsabilidades. Y al contrario, una buena base educativa en la familia les ayuda a integrarse mejor en la vida escolar: saber autocontrolarse y tener una disciplina en la que el respeto hacia los demás les ayude a ser niños más maduros.


Así, debemos explicar a los hijos que en primer lugar le deben un respeto al profesor por ser autoridad en el aula, independientemente que éste sepa ganársela o no, es decir, que tenga autoridad.


Conceptos de fondo

Los padres debemos desde casa inculcar una serie de ideas base para que nuestros hijos sepan lo que significa el respeto a sus profesores:

1. El respeto es una norma cívica

2. En todo trabajo hay alguien superior a quien por su posición se debe un respeto por cargo. En el estudiante es el profesor.
3. Como ocurre en toda relación social, no toda persona va a ser de tu agrado, es lo que normalmente se dice "me cae bien o mal". Pero ello, no es motivo para faltar al respeto como persona al profesor "que no te cae bien" y tampoco para dejar de lado la asignatura que éste imparte.
4. Como toda persona, el profesor puede equivocarse. A estas edades debe ser el propio alumno quien solucione cualquier discrepancia; eso sí, con la educación y respeto debido.
5. Como padres no debemos manifestar ante nuestro hijo esos fallos que observemos en el profesor. Lo mejor es decir al hijo que es necesario conocer las dos versiones. Por eso, procuraremos hablar con dicho profesor, antes de defender "a capa y espada" a nuestro hijo. E incluso, aun teniendo razón el hijo, le indicaremos que lo solucione con el profesor.
6. Ante un castigo determinado por un profesor, estemos de acuerdo o no con él, nuestro hijo debe cumplirlo, siempre que no atente contra su dignidad.
7. Esto se extiende a cualquier determinación normativa de carácter colegial. Se debe aceptar las normativas existentes en el colegio de nuestros hijos, siempre que no afecte a principios básicos.
8. A estas edades el ejercicio educativo fundamentalmente debe basarse en la reflexión por parte del hijo, para que interiorice y haga suyo aquello que se le indica.
9. Como reflexión nuestra y de ellos, vale esta cita de Johann Wolfgang von Goethe: "Es fácil temer, pero penoso; respetar es difícil, pero más dulce".
10. Nuestro ejemplo siempre es importante. Deben ver que luchamos y nos esforzamos por ser respetuosos con todos: no criticar, respetar las diferentes opiniones, etc.


Para pensar …


- Debemos explicar a nuestros hijos que cuando surjan risitas en clase entre los compañeros; no sean ellos los que sigan con este juego. Supone una falta de respeto hacia el profesor, aunque directamente no se estén burlando de éste.


- Un modo de mostrar respeto hacia los profesores es procurar estar en silencio cuando entra en clase y animar a callarse al resto de compañeros.


- No debemos seguir la corriente a los hijos cuando nos hablen de malos modos de algún profesor: Es diferente que, de manera objetiva, podamos reconocer que hay unos profesores más competentes que otros, pero siempre evitando descalificaciones.


- Puede ocurrir que nuestro hijo no encaje con un profesor determinado. Esta circunstancia podemos volverla a nuestro favor, explicando al hijo que es muy bueno aprender en la vida a convivir con personas de caracteres distintos o incompatibles con los nuestros. Hoy será en el colegio y en el futuro en u trabajo profesional.


- Debemos enseñar a nuestros hijos que, aunque perciban que tienen razón ante una actitud injusta de su profesor hacia ellos, por la autoridad que éste tiene dentro del aula no se le debe contestar en público. Más tarde que procuren aclararlo en privado.


- Es aconsejable que examinemos los comentarios acerca de los jefes o compañeros de trabajo. Podemos faltar al respeto, siendo incongruentes entre lo que decimos y hacemos ante nuestros hijos.Son tus hijos

Eric Clapton - Tears in the Heaven

viernes, 13 de marzo de 2009

PRESIDENTE ELECTO


Ignacio Andres Duran Reyes




Mis ideas para este año 2009 :



-Estudiar nuevos proyectos para fin de año



-Tener buena comunidad en nuestro curso para un exito total



-Formando actividades a beneficio de cada octavo



-Y trabajar en forma de alianza para el bienestar de todos



-Participar de forma mas activa en el CCAA(dando nuevas ideas)



-Hacer participe a todos aquellos que quieran expresar sus comentarios,ideas o criticas,quedan desde ya invitados a nuestro blog a crear y aprender en forma sana.



lunes, 9 de marzo de 2009

CELULARES EN EL COLEGIO



Es un tema relativamente reciente en los colegios, pero ha dado mucho que hablar. El celular es un medio bueno y útil, aunque a veces los niños le dan un mal uso. Dentro del colegio, es un gran distractor que atenta contra el aprendizaje y la socialización.




Mensajes de textos que soplan respuestas de pruebas, pedidos de comida rápida durante los recreos, consola de juegos, cámara para tomar fotos o hacer grabaciones inoportunas, intercambio de información con los padres o las pololas durante las clases, equipos para escuchar música o hacer circular en el curso material audiovisual altamente inconveniente, son algunos de los múltiples usos que hoy día los niños les dan a sus celulares durante la jornada escolar.



Y es que el tema de los teléfonos móviles en los establecimientos educacionales llegó para quedarse. Un asunto que involucra a directivos, profesores y alumnos, estudiantes de básica y media, familias que pertenecen a estratos socioeconómicos bajos, medios y altos.





El año pasado, la Corte Constitucional decretó que cada colegio debe reglamentar el uso del celular en los Manuales de Convivencia. A propósito del caso concreto de una alumna, aclaró que no se pueden decomisar estos aparatos en las aulas ni expulsar estudiantes por la venta de minutos, si no hay un documento interno que estipule tales sanciones.


En general, los establecimientos educacionales no se oponen a que los niños tengan y lleven el celular al colegio. Entienden que puede ser útil en el tiempo que transcurre entre la salida de clases y la llegada a sus casas. Pero también consideran innecesario su uso durante el día, ya que si requieren comunicarse con sus familias, los alumnos pueden hacerlo a través de la portería, secretaría o teléfono público del propio colegio.





Mucha sobreprotección





En el colegio Newland está permitido que los niños lleven celular, pero deben mantenerlo apagado durante el día, incluidos los recreos. Si son sorprendidos usándolo se les quita y se les devuelve a los apoderados al final de la semana. Si reinciden, se les retiene por un mes.El principal problema que han detectado los directivos de este colegio es que a través del celular los niños son excesivamente sobreprotegidos por sus padres. “A veces suenan los celulares en clases y generalmente son las mamás que llaman a sus hijos sin ninguna necesidad. También ocurre que los niños están permanentemente llamando a sus padres para contarles que se pelearon con un amigo o para pedirles que les traigan el almuerzo o el equipo de gimnasia. Este exceso de comunicación los incapacita para aprender a resolver sus propios problemas y asumir las consecuencias de sus actos”, asegura Cristina Reti, coordinadora del segundo ciclo del colegio Newland.



Otros inconvenientes





Pilar Sotomayor, coordinadora de enseñanza media de este mismo colegio, añade que otro problema del celular es que los niños se acostumbran a no planificar, ni organizar ni comprometerse con nada. “A las 3:30 de la tarde deciden si se van a su casa o a otra parte. A última hora le avisan a sus mamás lo que van a hacer. Esta improvisación distorsiona la organización de los niños”, explica


En el liceo José Domingo Cañas de Quilicura los celulares también han dado mucho que hablar. Su directora, Flor María Alarcón, considera que se trata de un medio de comunicación útil que puede traer grandes beneficios, pero que lamentablemente está siendo muy mal utilizado por los alumnos.


“El celular es un gran distractor en clases. Lo usan para jugar, mandar respuestas durante las pruebas, poner en ridículo al profesor o a un compañero, o incluso para bajar pornografía”, afirma.


Pero reconoce también las bondades del celular, ya que muchas veces es el único medio que le permite al colegio y a los alumnos comunicarse con los apoderados, ya que entre un 70% y un 80% de ellos no tiene teléfonos fijos en sus casas, y si lo tienen, no funciona. “A partir de 5º básico, muchos niños se desplazan solos al colegio en las mañanas y a sus casas en las tardes. Gracias al celular, los padres pueden comunicarse con sus hijos y controlar que lleguen al colegio o a sus hogares”, explica Flor María Alarcón.



No es lo mismo heredar el celular viejo del papá que tener el último modelo que ha salido en el mercado. Hay edades para adquirir las cosas y alternativas más sencillas y baratas, que ayudan a formar personas sobrias y templadas.



En el CONGRESO


En trámite legislativo se encuentra un proyecto de ley creado por el diputado Maximiano Errázuriz, que propone prohibir a los estudiantes de enseñanza básica y media llevar teléfonos celulares a los establecimientos educacionales donde estudian. La iniciativa contempla que si un alumno es sorprendido con un celular, será sancionado en la forma en que lo determine el reglamento del respectivo colegio o escuela. En ningún caso la sanción podrá consistir en la suspensión de asistir a clases.