domingo, 15 de febrero de 2009

MESADA...¿SI O NO?...



¿Le Doy Mesada a Mi Hijo?


Es una duda recurrente entre los padres...








Esto comenzamos a cuestionárnoslo desde que los niños son pequeños y nos preguntamos por qué se debe hacer, si será perjudicial haciéndolos caer en el acostumbramiento, o si será conveniente para su desarrollo.
Las familias son libres de dar o no mesada a sus hijos, pero en este artículo les mencionaré las ventajas de hacerlo, para que cuando tomen la decisión tengan en cuenta los siguientes aspectos:




1.- Con respecto a cuanto dinero darles a los niños, se debe considerar la realidad económica de la familia y si los niños preguntan se les debe dar a conocer ésta realidad. Pero a su vez, se debe considerar también lo que habitualmente otras familias y/o amistades les den a sus hijos.
2.- La cantidad de dinero siempre tiene que ser la misma. El monto no debe ser modificado y por lo tanto, aún cuando al niño se le acabe el dinero antes de culminar el periodo para el que debe alcanzarle la mesada, no debe entregarle otra cantidad nuevamente. Es conveniente no transar con respecto a adelantos o aumentos de mesadas. Con esto se les enseña a ser responsables y a aprender a ordenar sus gastos.
3.- Se debe dejar que ellos se hagan cargo de su dinero y por lo tanto no estar tan pendientes de sus gastos. Con respecto al ahorro, sería conveniente que los mismos niños reserven pequeñas cantidades, pensando en alcanzar una meta propia: la compra de algún objeto que quieran tener. Con el ahorro, los niños empiezan a aprender el valor del dinero y como administrarlo. A su vez, aprenden a posponer deseos inmediatos y a dosificar sus gratificaciones. Aprenden también a ser responsables y autónomos.
4.- Por otra parte es importante cumplir con los pagos, en términos de fecha y monto, de acuerdo a lo que hayan determinado. Se debe respetar el compromiso adquirido entre padres e hijos.
Por lo tanto una edad adecuada para comenzar a darles mesada a los niños, puede ser entre los ocho y los diez años, siempre y cuando surja como una necesidad y solicitud de parte de ellos.
Con esto aprenderán paulatinamente a organizarse. Por otra parte, puede que sean niños muy ahorrativos por imitación y eso, por ejemplo, ayudará a sacar de apuros a sus hermanos y con eso también ellos aprenderán a su vez a cuidar su dinero.
Todas estas transacciones son aprendizajes útiles para el futuro, aprender a respetar compromisos, a no dejarse engañar, aprender a hacer valer sus derechos, son conductas y habilidades que utilizarán y desarrollarán desde la infancia y que les servirán para toda la vida.

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